GUERRA DEL PACÍFICO, GUERRA DEL SALITRE O GUERRA CON
CHILE
Interpretando a autores modernos sobre el
tema tratamos de analizar desde el punto de vista peruano, un título adecuado
para la guerra que enfrentaron Perú, Chile y Bolivia en 1879.
Cuando
hablamos Guerra del Pacífico, cedemos a los intereses de la historiografía
chilena, ya que Pacífico alude al mar y encierra la determinación del curso de
la guerra de aquella época de quien domina el mar domina la entrada y salida de
un determinado territorio. Es cierto que Iquique y Angamos fueron determinantes
para el curso de la guerra, que señaló el dominio del territorio peruano por
parte del enemigo chileno al controlar el mar, pero la guerra continuó tres
años más en nuestro territorio. Con este término Pacífico, ocultamos la
verdadera causa del conflicto o que quieren mal interpretar los chilenos,
sabiendo que el salitre y el guano ambicionado por Chile fue la razón de la
guerra.
Guerra
del Salitre. Este mineral junto al guano que poseíamos, existía en grandes
proporciones en la costa boliviana y peruana. El guano que en un momento nos hizo
creer que el Estado peruano fue rico y gozaba de los empréstitos finalmente nos
llevó a la bancarrota, posteriormente el salitre usado en la industria agrícola
e industria de insumos fue mal explotado
en Perú y Bolivia. Aunque Chile no tenía estos recursos ya que su territorio
era una gran franja desértica, era necesario y diría vital para su
subsistencia. Estos ricos y ambicionados recursos fue la causa fundamental de
la guerra con Chile. Paradójicamente éste país fue incentivado por los grandes
capitales ingleses que a la postre fueron los principales beneficiaros de
nuestros recursos que perdimos.
Guerra
con Chile o Guerra de 1879 no tendría sustento si no mencionamos explícitamente
la causa fundamental, y quedaría en el vacío el título. Guerra del Opio, Guerra
Civil Española, Guerra de las Malvinas, que explican con su enunciado la razón
fundamental de los respectivos enfrentamientos mencionados.
Los
chilenos siempre se expresarán respecto a este conflicto como “Guerra del
Pacífico” nosotros los peruanos y bolivianos deberíamos acostumbrarnos a
señalar “Guerra del salitre y el guano”
La campaña de la Breña
Lima no era todo el Perú, Cáceres y muchos
soldados lo comprendieron así, buscar una mejor negociación de paz antes de
seguir cediendo territorio, sería lo más honroso para el Perú. Si bien es
cierto no podemos atacar directamente al enemigo, podemos resistir hasta hacer
cansar al ejército invasor y lograr su expulsión. Por ello Cáceres es el paradigma de la resistencia. Emprender esta campaña no fue fácil, había que convencer al
único elemento disponible para luchar en el Perú, los campesinos de los Andes,
y el Brujo de los Andes, tenía las cualidades necesarias como:
·
“Su dominio del Quechua le permitía le permitís tener una activa
comunicación con sus soldados a quienes les hacía llegar sus sinceros
reconocimientos de verdaderos soldados patriotas; con ellos compartía las
distintas vicisitudes cotidianas: tristeza, triunfos, sufrimiento, hambre y
otros problemas con los que obtenía plena identificación, por eso se le llamaba
”Tayta”, como símbolo de reconocimiento, fidelidad, confianza y respeto.
·
Por otro lado, su total identificación con los destinos del país
le creaba una atmósfera de simpatía, y
por ello los pequeños terratenientes, comerciantes, autoridades locales, curas,
ganaderos, propietarios y demás elementos sociales llegaron a subordinar sus
intereses económicos y de clase a los supremos intereses de la nación”
|
El Tayta,
como le llamaban los campesinos a los que el pudo convencer para llevar
acabo la resistencia contra el ejército invasor, reuniendo un grueso de
casi 6 000 soldados
|
|
Descríbelo físicamente y contrastarás el impacto en
la clase campesina de la sierra
|
Esta guerra de desgaste la
ejecutarían particularmente las valientes fuerzas irregulares, compuestas por
campesinos indígenas y montoneros imbuidos de un fuerte espíritu patriótico,
pobremente armados, pero muy valientes y decididos, que tuvieron a su cargo
importantes acciones militares que se prolongaron de abril de 1881 hasta
septiembre de 1883. Estas acciones fueron las de Huayucachi y Huaripampa
(1881), Comas, Pilichaca, San Bartolomé, Chacapalca, La Oroya, Tarmatambo y
Chicla (1882) y Chosica, Huarpa, Huanta, Pilcos, Pazos, Pucara, Izcuchaca,
Acostambo, Huacrapuquio, Purhuay, Balconcillo, Sisicaya, Yauli, Huamantanga y Quilcamachay.
La idea pues era atraer al
adversario, hasta entonces localizado en la costa, a la sierra central,
mediante acciones de fuerzas irregulares con objeto de desgastarlo y
desorganizarlo, mediante una defensa móvil y activa. Dentro de este contexto,
Cáceres había planificado combinar la resistencia con el contraataque. Producto
de esta táctica serían las continuas incursiones de las fuerzas regulares
peruanas en las localidades de Matucana, La Oroya, Tarma, Jauja, Chicla, San
Mateo y otros. Esta etapa, seria conocida como de "repliegue táctico".
Cáceres combatió en la Breña a
los chilenos; pero también a los peruanos que luchaban contra esta resistencia
por creer que la guerra llegó a su fin, pero sobretodo porque el ejército
chileno destruía sus propiedades y el término de la guerra sería celebrada con
júbilo por ellos aunque al país lo cercenen territorialmente, es decir hasta el
último momento primaron los intereses de los terratenientes que los intereses
del Perú.
Triunfos caceristas
Pucará 5 de febrero de 1882
Marcavalle 9 de julio de 1882
Concepción.
Cada
triunfo peruano logrado elevaba más el espíritu de los combatientes, aunque
consciente Cáceres de sus limitaciones bélicas. Los chilenos ya casi derrotados
se refugian en su cuartel, teniendo que resistir la embestida de los guerrilleros de Apata por
el Noroeste, de Concepción por el sur y los de Comas y Andamarca por el este.
“No pudiendo contener la
furia de los atacantes se refugiaron en el cuartel. En un momento la plaza
quedó vacía y en ese instante los chilenos salieron cuando sorpresivamente
fueron acribillados a tiros desde los balcones y ventanas vecinas. Los pocos
que se salvaron volvieron al cuartel. A las 6 de la tarde los chilenos parecían
que se rendían e izaron una bandera blanca. Cuando los guerrilleros confiados se acercaron al convento una cerrada descarga derribó a la mayoría de
ellos. A partir de aquel momento la lucha fue sin tregua. Intentaron abrir las
ventanas del convento infructuosamente.
Ante la imposibilidad la rociaron con kerosene y lo incendiaron. Algunos ante
la caída del techo, escaparon al interior donde fueron fusilados por guerrilleros apostados en lo alto de las
torres. Como quedaban todavía sobrevivientes, los atacantes hicieron un forado
en la pared del convento e ingresaron al interior para trabarse en una lucha
cuerpo a cuerpo. A las 9 de la mañana del día siguiente pocos chilenos de los
que quedaban se rindieron, pero fueron ultimados todos, excepto un soldado casi
niño. Murieron 76 solados y tres cantineras.”
En esta batalla perecieron
oficiales de los círculos aristocráticos chilenos y cuando la noticia llegó a
Chile causó gran conmoción, por lo que en recuerdo de este acontecimiento los
chilenos celebran el 9 de julio como el día del patriota, fecha
a la cual le juran fidelidad a su bandera, así como nosotros el 7 de junio
celebramos el día de la bandera.
Triunfo
de Miguel Iglesias en Cajamarca. Batalla de San
Pablo 13 de julio de 1882. Esto dio pie a una violenta represalia
enemiga en la ciudad de Cajamarca. Esta efímera victoria convenció a Iglesias
de la necesidad de llegar a una paz que debería terminar con tanto perjuicio
material y moral. Por este motivo lanzó desde su hacienda en un manifiesto
conocido como “el grito de Montán” siendo acogido por muchos sectores, incluso
los mismos chilenos, por lo cual recibió ordenes de seguir las directivas de
Iglesias; aunque otros lo rechazaron porque significaba la mutilación de
nuestro territorio
Fin
del ejército cacerista. Huamachuco 10 de julio de 1883.
Cáceres se traslada hacia el norte a combatir no sólo al ejército chileno, sino
también al General Iglesias, en la sierra de Huamachuco, el héroe de la Breña
estuvo a punto de doblegar al enemigo , pero no lo consiguió por falta de armas
y municiones, optando por retirarse. Todos los prisioneros fueron muertos y
aplicaron el cruel “Repase”. Aquí
cayó el joven Leoncio Prado, hijo de Mariano Ignacio Prado.
v
Terminada la batalla de
Humachuco, interpretando lo que fue esta guerra, el general chileno recorre el
campo de batalla junto a Do Petit Thoars y pregunta a uno de los heridos
peruanos “Usted, ¿por quién lucho en esta guerra, respondió el soldado. Por mi
general Cáceres; y usted le pregunto al otro herido peruano, por mi General
Iglesias, luego pregunta a otro soldado chileno, y usted, por mi Patria Chile. Ya
ve mientras en el Perú los
peruanos se baten por uno u otro caudillo los chilenos combaten por su patria,
Chile. Por eso es que les ganamos la guerra.´
El Tratado de
Ancón. El
20 de octubre de 1883 se firmó en el balneario de Ancón el Tratado que puso fin a la guerra con
Chile, firmaron por Perú José Antonio Lavalle y Mariano Castro Saldívar por
Chile. Los principales puntos fueron:
1º Se restablecen las relaciones de
paz y amistad entre las repúblicas de Perú y Chile
2º La república del Perú cede a la de
Chile, perpetua e incondicionalmente, el territorio de la provincia litoral de
Tarapacá, cuyos límites son: por el
norte la quebrada dl río Camarones, por el sur la quebrada del río Loa ; por le
oriente la república de Bolivia y por el poniente con el mar Pacífico.
3º El territorio de las provincias de
Tacna y Arica, que limitaba por el norte con el río Sama, desde su nacimiento
en las cordilleras limítrofes con Bolivia hasta su desembocadura en la quebrada
y río Camarones, por el oriente con la república de Bolivia y por el poniente
con el mar del Pacífico, continuará poseído por Chile y sujeto a la legislación
y autoridades chilenas durante el
término de 10 años contados desde que se ratifique el presente tratado de paz.
Expirado el plazo, un plebiscito
decidirá, en votación popular, si el territorio de las provincias referidas
queda definitivamente bajo el dominio y soberanía de Chile, o si continúa
siendo parte del territorio peruano.
Aquel de los dos países a cuyo favor
queden anexadas las provincias de Tacna y Arica, pagará al otro diez millones
de pesos….
Consecuencias.
·
La
pérdida de ricas salitreras de Tarapacá y la explotación de las islas guaneras
·
La
pérdida definitiva del departamento de Tarapacá y posteriormente por el tratado
de Lima de 1929 la provincia de Arica que suman cerca de 70 mil kilómetros
cuadrados, Bolivia perdió 158 mil kilómetros cuadrados.
·
Chile
pasó a ser la primera potencia naval del Pacífico sur, relegando al Perú a
segunda categoría
·
Aparición
de movimientos culturales que denunciaban los responsables de esta, tenemos a
Manuel Gonzales Prada con su frase “jóvenes a la obra y los viejos a la tumba”,
también Clorinda Matos de Turner con su “aves sin nido”.
·
Inestabilidad
política y social, pues al final de la guerra el Perú se encontró dividido por
dentro, en una grave situación que luego provocaría la guerra civil
·
Los
lazos de amistad con Chile se rompieron y jamás se han podido restablecer a
buena lid. Las sospechas mutuas han
impedido que podamos establecer vínculos
más estrechos. La forma cómo actuó Chile en aquella guerra, unida a ciertos
gestos y comportamientos actuales, han hecho que para muchos peruanos la
situación de rivalidad y enfrentamiento esté aún vigente.
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